sábado, 13 de junio de 2009

Fe sin razón

A una niña con síndrome de Down le ha sido imposible recibir el sacramento de la comunión. El hecho ha tenido lugar en Teià, municipio de la comarca barcelonesa de la Marisme. Su madre denuncia que el párroco de esta localidad le negó comulgar por primera vez por el simple hecho de tener esta trisomía.

El párroco Josep Lluís Moles, ha subrayado que su hermano ha seguido tres cursos de catequesis, pero la hermana, que padece "un síndrome de down profundo, no se da cuenta de nada". A finales de abril comunicó a la madre que "la niña no podía hacer la catequesis, pues es un 'ángel de Dios' al que se le borraron sus pecados en el bautizo y no ha vuelto a pecar desde entonces" y "en ningún caso se trata de discriminación", recalca. En la reunión que mantuvo el párroco de Teià con la madre de la niña, en presencia de la catequista, Moles reiteró que "la niña está en un orden moral superior a nosotros y por tanto no necesita ningún sacramento".

El párroco ha reconocido que "durante quince días estuve pensando si había actuado bien, y pensé que sí". No sé bien en que principios se basa para aseverar de este modo, porque se mire por donde se mire, esta es una clara injusticia. Parece únicamente que este buen hombre quiere quitarse una "molestia" de encima.

Pedir comprensión no es, en este caso, decirle a la Iglesia que acepte todo lo que dice la ciencia y está comprobado, sino que tenga un poco de sentido común. Sencillamente con historias como ésta se despega cada vez más del orden social actual en el que vivimos.

Un estimado lector de este blog acaba de comunicarme que la niña recibirá mañana su primera comunión en Tarragona. ¡Gracias a Dios!

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