domingo, 8 de noviembre de 2009

Los secretos de la alta cocina

Ferran Adriá nació en Hospitalet de Llobregat, provincia de Barcelona. En 1980, dejó sus estudios para empezar a trabajar fregando platos. Tres años después, entró en el Bulli, el restaurante que actualmente regenta con tres estrellas Michelín. Está considerado el mejor cocinero del mundo, así como una de las personalidades más influyentes en la actualidad. Recibió la Medalla de Oro de las Bellas Artes, además de haber sido investido doctor honoris causa por la Universidad de Barcelona.

Actualmente, está inmerso en el Congreso de excelencias Gastronómicas, que se celebra este año en Alicante. Ya que considera la cocina como es hecho más universal y transversal que existe, su labor es la de compartir sabidurías. Y es que las recetas hoy en día no se ocultan. Concretamente, en venguardia, dice que no vale lo que se hace hoy sino lo de mañana. No le importar sacrificar su tiempo en ella porque, para él, la vida no es ni blanco ni negro.

España da cabida en la actualidad a tres de los más importantes congresos de este tipo en el mundo. En ellos se cuecen innovaciones tales como el desarrollo de un plato de rosas, elaborar una receta de igual sabor a la aleta de tiburón sin usarla o indagar en las utilidades de la trufa blanca, el material sólido más caro y oloroso del mundo.

El Bulli ha abierto sus puertas este 2009 en Otoño y lo hace hasta diciembre. Ferran Adriá quiere quitarle, no obstante, ese estigma elitista a la cocina de vanguardia. Por el mismo dinero, la gente se compra entradas de fútbol mientras que nadie lo considera elitista. Eso sí, el suyo es un oficio duro, de trabajar catorce horas al día. Y no echa cuentas de quienes le copian porque uno cuando está tan alto ha de ser generoso. En el mundo de la cocina, crear es muy difícil, generalmente se marca tendencia. Muchos dicen que sus platos son raros. Todo lo nuevo es raro y, bueno, no hay cosas raras sino gente rara.

A pesar de todo esto, el problema número uno de nuestra sociedad es la obesidad por mucho que tengamos, mayoritariamente, una elevada actitud gastronómica, esto es, tomamos lo mejor de acuerdo con nuestras posibilidades. Comer bien alimenta el alma. Un concepto que maneja de forma habitual es el del lujo, que asocia con lo que te apetece en cada momento. Así, el lujo en vanguardia es la creatividad. En cambio, en la cocina tradicional es comer bien. Como para el resto de los mortales, las croquetas de su madre son emocionalmente mejores que las suyas. Deja claro, para acabar, que en cocina todo es relativo. No hay cosas ni buenas ni malas sino platos que gustan y que no te gustan.

1 comentario:

Enrique dijo...

Este hombre hace unos platos con unos nombres rarísimos y grandisimos. Sin embargo, todo lo que este hombre sirve es pequeñisimo... ¡ y no saquemos dobles sentidos!