viernes, 25 de diciembre de 2009

Internet no es el lobo

Esta semana ha llegado a todos los portales, quizá al de Belén no, pero sí a los de Internet, una noticia sorprendente. Dos periodistas de la Cadena Ser han sido condenados a un año y medio de prisión, además de inhabilitación de sus actividades laborales. Inaudito resulta de por sí, más aún lo es cuando se acude a las informaciones para recabar los motivos.

El juez Ricardo Rodríguez Fernández considera a Rodolfo Irago, director de informativos de la casa, y Daniel Anido, director de la cadena, culpables de un delito contra el derecho a la información. Curioso tratándose de periodistas. ¿Y qué han hecho? Pues hace unos días la Cadena Ser descubrió irregularidades en la afiliación al PP de ciertos constructores. Un asunto que traspasa la intimidad, puesto que de ser cierto, podría tratarse de connivencias entre estos y determinados políticos. La web del medio publicó la lista, que contenía en su totalidad 76 nombres. Fueron denunciados y esa es la "razón" de su condena.

Por una vez, todos los medios de comunicación están de acuerdo en que esta sentencia es un absoluto disparate. No sólo porque estaban cubriendo una información de interés sino porque con las tropelías que se han cometido en nombre del periodismo, esto es "pecata minuta" y ni siquiera eso. Lo más increíble es que el juez se escuda en el hecho de que la información fuera desvelada en Internet, según sus propias palabras "un medio de comunicación que no es social, sino universal". O sea, que si esto hubiera sido publicado en cualquier periódico de poca distribución no sería delito. Admito ser lego en cuestiones legales, pero sinceramente, creo que el acto es el mismo esté donde esté. Además, Internet permite mayor difusión y, por consiguiente, mayor libertad. Por lo que no habría de ser un chivo expiatorio para males de otros medios.

En fin, esperemos que el espíritu navideño y el aluvión de críticas que le han llegado hagan recapacitar al juez y sopese su decisión.

1 comentario:

Enrique dijo...

Habría que cambiar la política en el mundo. Tiene el mismo problema que la religión, que da más problemas que soluciones.