martes, 19 de enero de 2010

Permitido copiar

El consejo de alumnos de la Universidad de Sevilla ha conseguido que les dejen copiar. Bueno, no exactamente. Digamos que, a partir de ahora, cuando se pille a alguien in fraganti sólo se informará a la dirección, pero no se le bajará la nota ni le será sustraído el examen. Así pues, les saldrá gratis a los sevillanos eso de hacer chuletas, o bien, aquella mirada por encima del hombro.

Todos alguna vez en nuestra vida hemos copiado. Admitámoslo. A mi juicio, esto se debe a que los profesores son muy poco originales a la hora de poner una prueba. Siempre son el mismo tipo de preguntas, lo cual es un motivo. Sin embargo, siempre me ha parecido más difícil elaborar la estrategia para no ser cazado que estudiar. Además, ¿por qué no canalizar esa creatividad en otras cosas más útiles? Además, me planteo que la circunstancia no es más que una rebelión ante la autoridad. En la cultura anglosajona no se produce tanto ya que hay un mayor sentido del respeto. Allí, por ejemplo, es normal que un compañero delate a otro copiando, y eso aquí sería lo peor para quien se chivara.

En fin, puede que estas navidades no hayas trabajado lo suficiente y ahora te vaya a pillar el toro de cara a los exámenes de febrero. Aún queda tiempo, pero si te ves con problemas de tiempo, nunca es un mal método si no te pillan. Lo mejor es siempre estudiar, de todas formas.

Más allá de todo esto, la verdad es que no me ha acabado de convencer nunca la forma de evaluar imperante tanto en la escuela como en la universidad. Y me explico. Estoy seguro de que si un mes después de haber hecho un examen lo repitieran por sorpresa, nadie se acordaría. Los profesores habrían de buscar modos de averiguar los conocimientos que están adquiriendo con los alumnos, es decir, lo que recuerdan.

1 comentario:

Enrique dijo...

Completamente de acuerdo. Yo creo que se debería poner en práctica los conocimientos que se aprenden para que así nunca se olvide.