miércoles, 10 de febrero de 2010

La guerra hostil

¿Es "En Tierra Hostil" la película decisiva sobre el conflicto bélico iraquí? Quizá sea un poco aventurado hacerse esta pregunta. En primer lugar, porque la guerra no ha terminado, por lo que no sabemos si es un fiel reflejo globalmente y en perspectiva. Y, sobre todo, por el hecho de que puede parecer sencilla pero es una película notablemente ambiciosa. Tras las cámaras, dirige la ex-mujer de James Cameron, Kathryn Bigelow, que deja su poso femenino, con una mirada transversal sobre el tema.

Cuenta la historia de unos desactivadores de bombas. De entrada, resulta un trabajo aburrido y siempre igual. Gracias a una originalidad desbordante, el guión consigue sorprender en cada una de las incursiones de los protagonistas a un detonador. Y así, poco a poco, vamos inmiscuyéndonos en esa guerra donde nadie se plantea su función sino que acata órdenes.

La cámara hace un recorrido psicológico exhaustivo de los tres protagonistas. A saber, el típico chulo y orgulloso; el responsable y el miedica. A lo largo de la película, sus posicionamientos iniciales irán cambiando. Las escenas de acción son necesarias y no se exceden en el tratamiento de la violencia. He visto telediarios más sangrientos. Y además se permite el lujo de incluir diálogos que te dejan, literalmente, noqueado. Es un filme fuerte, en ese sentido, sin dejar de constituir un entretenimiento comercial.

Habrá más películas de Irak en el futuro, sin duda. "En tierra hostil" se aleja de los grandes números, y eleva la anécdota a categoría para que podamos adentrarnos en ese mundo árido, seco, y sobre todo, hostil. Se merece Ocar; si la Academia fuese lo suficientemente sensible, para Bigelow.

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