lunes, 8 de marzo de 2010

La diplomacia mal entendida

Hace ahora una semana, el juez Velasco, de la Audiencia Nacional lanzó una acusación mayúscula contra la cúpula del gobiero venelozano, comandado por Chávez. Según unas investigaciones, habría apoyado el adiestramiento de etarras junto con las Farc colombianas. Desde entonces, se ha armado un gran revuelo, debido, sobre todo, a las relaciones y la confianza que el gobierno español depositó en su día en el régimen, no en entremos en calificativos, régimen de Venezuela.

Hugo Chávez tiene en sus manos desde hace unos cuantos años el mando de Venezuela, uno de los primeros países sudamericanos en independizarse del yugo español. Su modelo, que al principio respetaba la legalidad, ha ido pasando paulatinamente a una especie de dictadura legimitada. Es como si los ciudadanos le hubieran pasado la pelota a él, y desde entonces sus designios lo son todo. La minoría opositora es silenciada. Las protestas, prohibidas. Y, mientras tanto, se hace alarde de forma populista de un socialismo en aras del progreso. Todo de color de rosa. La realidad es que en Venezuela se infringen sistemáticamente los Derechos Humanos.

Con este país tan amistoso entabla relaciones económicas España desde un tiempo a esta parte. La lengua es uno de nuestros vínculos más fuertes, la que nos permite precisamente la existencia de ese mayor entendimiento. Es comprensible que lleguemos a acuerdos dentro de un determinado marco si es conveniente para ambas partes. Pero esto no ha de ser a costa de unos principios democráticos. Muchos opinan que lo que hay que hacer es vender, comprar y despreocuparse de lo que haga la otra parte. Yo no pienso así. No creo que se deban vender indiscriminadamente armas si no se sabe si van a saber utilizadas para la defensa legal o para el ataque indiscriminado. Justamente en eso pillamos al santo Chávez. Y ahora, de nuevo, le volvemos a defender.

Como buen colono, quien se lo iba a decir a él que se cree heredero de Bolívar, Hugo ha tejido su lengua pérfida de una sintaxis dudosa incriminando al juez con el franquismo. Poco estilo y mucha palabrería. En vez de aportar pruebas que ratifiquen la limpieza de su gobierno, acusa a quien le acusa. No soy quien, valga la redundancia, para acusar a nadie. Pero la diplomacia no debe ser la alfombra sobre la que todo el polvo pueda caer sin más.

2 comentarios:

J92 dijo...

Solo voy a decir una cosa a Hugo Chavez: ¡¿Porqué no te callas?!
Eres un dictador camuflado con una ley electoral y constitución que te protege en el poder. ¡Despota! Espero que algun día caigas y el pueblo te hara pedazos por la censura que llevas haciendo durante estos años en tu país.

M dijo...

me parece genial tu opinion. Completamente de acuerdo