martes, 28 de septiembre de 2010

Buscando felicitaciones

Ayer, cuando entré en Internet nada más despertarme, me sobresaltó un cambio en mi página de inicio, esa que visito siempre, quiera o no. Estaba diferente. Con un simple movimiento del ratón supe el motivo de tal cambio. Era el duodécimo cumpleaños de Google. Con un día de retraso, ¡felicidades!

Al momento, me pareció una fecha señalada y, por consiguiente, digna de mención. Y, claro, me puse a buscar información acerca del buscador. Fue entonces cuando me asaltó una duda. Si busco sobre Google en Google, ¿encontraré una mínima crítica? Pues sí, fue fácil comprobar que las había. Solamente hay que empezar a buscar las palabras "Google es una". Seguro que os sorprenden las continuaciones sugeridas por el propio Google.

Los números de Google apabullan. Cada día recibe millones de visitas, y cada segundo cientos de miles de personas buscan desde lo más peregrino hasta lo más elevado. Con más de una década en el mercado a sus espaldas, no parece haber necesitado grandes dosis de publicidad. Su éxito se basa en el márketing viral, más conocido como "boca a oreja". Nunca deja de estar de moda. Es el favorito de la mayoría y de él nos fíamos obviando a sus competidores. El terreno de los buscadores funciona de esa manera. Así como con una bebida, bien te tomas un día una Coca Cola que otro una Fanta; si Google te gusta, nunca mirarás Altavista. La idea tiene un valor tasado en 2004 en 20,7 billones de dólares.

El buscador más importante de la red de redes fue fundado por dos universitarios de Stanford; el ruso con alma de astronauta Sergey Mikhaylovich y el americano Larry Page, en cuyos genes fluía la informática. Este último quería dar con el nombre de la web la idea de su grandeza potencial. Así, eligió el término Gúgol (en inglés googol), un concepto matemático que equivale a un uno seguido de cien ceros. Solo que debido a un error de deletreado se quedó en Google, que resultó mucho más amistoso. No solo en su denominación, sino también su imagen es ciertamente cercana. Sus doodles, esos iconos animados que aparecen en días especiales, hacen las delicias de niños y grandes. A esa idea de simpatía por parte de la compañía contribuyen sus proyectos filantrópicos, los cuales se pueden consultar en google.org. Estos aspectos sin duda han diferenciado a Google y, posiblemente, la hayan colocado donde está.

No todo son virtudes, por supuesto. Google jamás ha abordado un tema tan delicado como la privacidad, y a la vez tan necesario para su credibilidad. Por ahora, nadie nos ha asegurado que nuestras búsquedas serán siempre privadas. En ese sentido, la empresa no ha dado muchas muestras de transparencia. Con todo lo solidaria que quiera ser, la compañía no puede negar el hecho de que da cobertura censurada en connivencia con el gobierno chino en aquel país. Si fuera chino, casi preferiría no gozar del servicio de un buscador a poder usarlo según los dogmas de un régimen decadente. Por último, Google, por muy afable que la veamos, sigue ejerciendo prácticamente un monopolio en su terreno, además de querer fagocitar muchos otros, y sobre todo, expandirse al resto, importándole muy poco los clientes sino más bien llevada por un deseo de controlarlo todo, desde mensajería a redes sociales pasando por blogging. Como bien dice nuestro refranero; quien mucho abarca, poco aprieta.

Google puede y debe ser el mayor buscador de Internet. Y ceñirse a eso, fundamentalmente. Las implicaciones de este proyecto son humanitarias y tienen que ver con la libertad de las personas a un acceso democrático a la información, debido al mundo en el que estamos imbuidos. Por tanto, no debe dejar a un lado su función social por su pujanza ecónomica, mucho más efímera, si bien más atractiva.

1 comentario:

Enrique dijo...

Espero que las búsquedas continúen siendo privadas, no me gustaría que me controlaran tanto. En cuanto a lo de China, pues yo si fuera Chino preferiría tener el Google a no tenerlo aunque estuviera censurado. La web es muy grande y no creo que un gobierno como el chino, aunque sea el gigante asiático, pueda poner una cerca a lo que se puede ver y a lo que no.